En automático

Hubiera pensado que estaba muerto, pero la reacción de mi cuerpo al escuchar tu grito me demostró lo contrario

En trance macabro acudí a tu encuentro ¡Terrible amargura, cruel desencanto! Quisiera poder confortarte… las almas rotas no saben como mutuamente arreglarse…

La palidez de tu rostro se ve enmudecida, ahora es el fiel reflejo de la lumbre que te consume desde adentro. Si no existieran las lagrimas, pensaría que estás por incendiarte…

¿Qué hago? Te observo, ¿Qué más hay por hacer? La rabia no tiene sentidos, al contrario, se los roba, ¡Es bastante cabrona! No puedes callar tu desapego, no puedo ocultar tu desenfreno…

Sigamos pretendiendo, como dice el libreto, no interpretemos, dejemos lo que está escrito y borremos lo que está por escribirse. Al final lo atrapamos entre puntos y comas, sin que sea problema o solución, solo camino, como las luces de los autos en la certera de la desolación.

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2 Comments Add yours

    1. lynyo says:

      Muchas gracias por tu hermoso comentario

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