Juicio

Pensé que estaba rodeado por mi soledad, que este momento de mi vida sería un espacio en blanco listo para ser llenado de nuevo, paredes blancas sedientas de imágenes y colores, de tramas y líneas. Pensé que había logrado sortear el temporal, pero ahora me doy cuenta de que estaba ciego, tu luz no me dejaba ver, tu luz, tan hermosa, ahora comenzaba a menguar y en ese ocaso mi verdadero entorno se reveló ante mis ojos.

Cada par de ojos me observa, cada mirada está en mi, me rodean, me cuestionan profundamente, lo que pensé que eran paredes blancas resultaron ser órbitas inquisidoras. La mirada más pesada es la del miedo, comienza a apoderarse de mi, no es fácil conservar la calma cuando estás enfrentado a todos tus demonios.

Que dolorosa es tu ausencia, todo lo que había crecido, toda esa fuerza descomunal que fluía por mis venas como si fuera una cascada torrencial, esa sensación se sentirme indestructible se ha ido, se desvaneció como el rocío en la mañana. Estoy solo en la penumbra de estas calles… siento miedo, cuento el tiempo, es el momento, mi juicio está por empezar.

Pensé que podría responder por todas las cosas que había hecho, y que mis omisiones serían mis verdaderas enemigas, pero una vez más, estaba equivocado, hay tanto que no recuerdo, tanto que hice en estado de trance que me parece estar observando a alguien más vivir mi vida… No fui yo quien cerró la puerta, tiró la llave en inició el fuego, no era yo, esos son mis ojos, pero no tienen mi mirada… no se… no se más…

Este juicio es inútil, todo es en vano, hasta el sudor en las palmas de mis manos es un desperdicio, el miedo, la incertidumbre, la tristeza, la desesperanza, todo el drama, toda la angustia, todo es un gran caso perdido… soy culpable.

Estoy listo para la terrible condena, el exilio me espera, lo peor no es eso, el golpe fatal será no verte más, desaparecer de tu memoria y que tú te desvanezcas de la mía… tú fuiste mi tesoro, mi todo ¿a donde van los recuerdos cuando mueren? Me hubiera gustado que mi juez, jurado y verdugo fueras tú, no la crueldad del despechado tiempo.

Espero lleves un poco de mi siempre, ese resto que te ayude a seguir en tus momentos más obscuros. Así como tú acompañas a mi alma en su último andar, en su camino directo al cadalso.

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